12.26.2009

Discurso doctoral de Rafael Morla

Exposición de Rafael Morla ante el jurado examinador de la tesis doctoral titulada La ilustración en Santo Domingo durante los siglos XVIII-XIX. Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, 19 de noviembre del 2009, en el día internacional de la filosofía.

Ante todo, muchas gracias señor presidente.

Gracias al presente programa doctoral he podido producir, lo que se puede llamar, humildemente hablando, un salto en la formación académica, no estoy igual, he aprendido mucho, he podido fluidificar y mover algunos conceptos que tenía un poco fijos. En general, ha sido una gran experiencia.
Agradezco a los coordinadores del programa, en las personas de Luís Méndez Francisco y Manuel Maceiras por el poyo académico brindado, y por supuesto, al director de tesis, José Miguel Marinas, por sus sugerencias, por su apoyo y seguimiento a lo largo de la investigación. En fin, gracias al cuerpo profesoral que hizo posible el programa, y gracias a la Universidad Complutense de Madrid.
De manera formal el título de mi tesis es La ilustración en Santo Domingo durantes los siglos XVIII y XIX. Es una investigación que consta de cinco capítulos, el primero de los cuales se titula, Las categorías de la ilustración, el segundo, Concepto, características y diversidad de la ilustración, el tercero, La ilustración en Hispanoamérica, cuarto, La ilustración en Santo Domingo, durante el siglo XVIII, y cinco, La ilustración en Santo Domingo, durante el siglo XIX.
Los primero capítulos desempeñan el papel de marco teórico para comprender la ilustración en Santo Domingo. Una de las grandes experiencias que he tenido en este proceso es haber trabajado un conjunto de categorías y conceptos que me sirvieron de luz en el transcurso de la investigación. Estos conceptos claves, que yo trabajé en el primer capitulo, pude seguirlos, a través de la ilustración en Hispanoamérica y Santo Domingo. Fueron los conceptos que me sirvieron como una especie de rayo de luz, para esclarecer, para significar y descodificar los discursos que los ilustrados, en Europa, en Hispanoamérica y Santo Domingo realizaron, tanto como teóricos, o como hombres de acción.
La ilustración en Hispanoamérica tiene una serie de ejes y de puntos que son comunes, los cuales encontré también en mi país. La ilustración en Hispanoamérica reacciona frente al criterio de autoridad, es una ilustración que reacciona frente al aristotelismo (la critica a la física y a la deducción), es una crítica que los ilustrados, los modernos del momento realizan de manos de Descartes y Bacon.
Esa crítica al aristotelismo y al tomismo la encontramos a lo largo de toda Hispanoamérica, cuando estudiamos la ilustración en México, Venezuela, Argentina, Colombia, Chile, en Centroamérica, Cuba, Puerto Rico, y por supuesto, en la República Dominicana. Luego, fue común a toda Hispanoamérica la creación de instancias para promover las ideas ilustradas, por ejemplo, las sociedades amigas del país y las sociedades amigas del progreso. También, fue común, la introducción de la imprenta, y por consiguiente, el nacimiento de los primeros periódicos, a través de los cuales se promovieron las ideas ilustradas.
El punto esencial para la promoción de las ideas ilustradas, está en relación con la constitución de Cádiz de 1812. Dicha constitución abre el paréntesis de libertad gracias al cual penetran y se conocen las ideas ilustradas en Hispanoamérica y República Dominicana. Es cierto que la carta constitucional española, promulgada en la ciudad de Cádiz, tiene un lado conservador, pero hemos valorado profundamente que reconoce la libertad de imprenta, abolió el tribunal de la inquisición, es cierto que no abolió la esclavitud, pero aceptó la manumisión del negro y de los esclavos de las colonias hispanoamericanas, al tiempo que contribuyó a la apertura del espacio de libertad para el conocimiento y discusión de las ideas ilustradas, a cuyo servicio estuvieron los primeros periódicos. En Santo Domingo, en medio del ambiente indicado, surgieron en 1821, con una semana de diferencia, los dos primeros periódicos, el Telégrafo Nacional y el Duende, fruto del intelecto y de la voluntad política de los ilustrados dominicanos.
La creación de periódicos fue el medio por excelencia para la divulgación de las ideas, haciéndose posible aquella idea de Kant, en relación al uso público de la razón como elemento clave del proyecto ilustrado. El concepto de ilustración con el cual me muevo a lo largo de toda la investigación es el concepto de Inmanuel Kant, que define la ilustración como la “salida del hombre de su auto culpable minoría de edad” Es una situación en la que el ser humano se encuentra con una serie de dificultades, que le impiden ser libre, que le impiden actuar con libertad, y desde esta postura se le hace un llamado para que se atreva a pensar y a que haga un uso libre y público de la razón.
Ese uso libre y público de la razón es para mí la forma de llevar a cabo el ejercicio de la crítica, que es consustancial a todo proyecto ilustrado. No hay ilustración sin crítica, sin ese recurso, sin esa arma, dirigida a poner en evidencia los males sociales, la decadencia del antiguo régimen, a poner de relieve los niveles de exclusión y de pobreza que hay en la sociedad, es imposible abrirle paso a un proyecto, a un mundo de cambios y de transformaciones sociales como el que supone la ilustración. Porque la ilustración, como se sabe, es un programa económico, político, cultural e ideológico que pretende abrirle paso a la modernidad, que dicho sea de paso, encuentra su punto de culminación en la revolución francesa de 1789.
Dicho lo anterior, paso directamente a la ilustración en Santo Domingo. Ya dije que en Hispanoamérica se abre un paréntesis que posibilita la promoción de las ideas ilustradas y la República Dominicana no es la excepción. Fue asì que se crearon los primero periódicos nacionales, y se introdujo la enseñanza de la filosofía moderna en Santo Domingo, cuyo mérito fundamental recae sobre Andrés López de Medrano, que es nuestro principal ilustrado. López de Medrano tiene el mérito de haber escrito la primera lógica, que es a su vez el primer libro de filosofía escrito en República Dominicana. La lógica, o Elementos de filosofía moderna, dirigidos a la juventud dominicana, fue escrito en 1813, y publicado en 1814. Es un texto orientado por el sensualismo de Condillac, que a su vez fue discípulo francés de Locke.
La obra política fundamental de los ilustrados dominicanos es la independencia Efímera de 1821. Esa independencia la dirigieron un grupo de ilustrados, encabezados por José Nùñez de Cáceres, nuestro primer hombre de acción, sin embargo, entiendo que la figura intelectual fundamental de dicho movimiento, fue Andrés López de Medrano, que era el ilustrado principal de la República Dominicana en esos momentos.
La independencia Efímera nace asociada y confederada a la gran Colombia de Bolívar, porque ese grupo de ilustrados estaba influenciado por las ideas que venían de Francia, sobre todo, por los discursos de Montesquieu y Juan Jacobo Rousseau, que fueron las influencias fundamentales recibidas por ellos, pero también, estaban atentos a los acontecimientos de América del sur; les daban seguimiento al movimiento revolucionario bolivariano, a sus triunfos y derrotas, y cuando entendieron que había llegado el momento adecuado proclamaron el Estado Independiente de Haití Español.
En mi tesis doctoral estudio los documentos que los ilustrados dominicanos produjeron como parte de la independencia de 1821, y encuentro un manifiesto dirigido al pueblo dominicano y el Acta constitutiva, que son los textos esenciales que produjeron los ilustrados en las primeras décadas del siglo XIX, para justificar su obra política y social.
Hice un estudio de los documentos referidos, y encontré las influencias de Montesquieu y Juan Jacobo Roussea. Es un elemento común a toda Hispanoamérica, de hecho son los pensadores que más influyeron en los ilustrados que lucharon por las independencias latino-americanas, según estudios que hice de cada país. Porque las ideas de Montesquieu relativa al equilibrio y a la división de los poderes, aunque previamente podemos encontrarlas en Locke, de alguna manera sirven de orientación y de guía a los ilustrados de este lado del atlántico. Luego, las ideas de Rousseau, planteadas en los discursos sobre el origen de las desigualdades entre los hombres y las contenidas en el Contrato social, sobre todo la idea del derecho de los pueblos a la rebelión contra la tiranía y la opresión, y todo lo que está vinculado con el pacto, cuando de alguna manera éste ha sido violado por los que dirigen. Porque como se sabe, a partir de la invasión napoleónica a España en 1808, se comenzó a hacer el discurso de que eso cuestionaba la legitimidad del rey Fernando VII, y que ya no existía ninguna obligación contractual, ligada al viejo pacto entre España y sus colonias de ultramar.
Si pensamos en las causas que llevaron a las independencias hispano-americanas, de su respectiva metrópolis, hay que traer a colación los procesos sociales siguientes: la revolución francesa de 1789, la norteamericana de 1776, la haitiana de 1804, la ocupación de España por Francia en 1808, y por su puesto, la influencia del discurso ilustrado; todos estos procesos confluyen para crear los niveles de subjetividad que llevan a la emancipación de las colonias en Hispanoamérica.
La independencia de 1821 en República Dominicana, es la que se hace a tiempo en el momento en que los demás países de Hispanoamérica están haciendo la suya. Fue precisamente abortada por la invasión haitiana del 9 de febrero de 1822, frustrando el Estado confederado proclamado por los ilustrados dominicanos.
Ese grupo de ilustrados, como parte del proceso de preparación de la referida independencia, realizaban permanentemente tertulias, para debatir los acontecimientos que se producían en Hispanoamérica, se informaba y se discutía sobre el último libro llegado de Europa, se hablaba de la situación de la colonia de Santo Domingo, particularmente, a partir del momento en que fue cedida a Francia en virtud del tratado de Basilea de 1795.
Dicho tratado hundió en una especie de crisis existencial a los habitantes del este de la isla, lo que hoy es la República Dominicana, en ese entonces, unos pensaban en una alianza con Francia, otros, al retorno de la madre patria, también, existieron los que defendían la alianza con Haití, y por ultimo, los ilustrados, que buscaban, la ruptura definitiva con España, y la confederación a la gran Colombia de Bolívar, como la salida histórica de la hora.
La independencia dominicana se proclamó formalmente el 27 de febrero de 1844, esta independencia la entiendo, como un eco tardío de la ilustración. ¿Por qué? Por lo que acabo de decir, la independencia que se hizo en el justo momento en que los demás países de Hispanoamérica se liberaban de su antigua metrópolis, con el auge de las ideas ilustradas, que servían de orientación, fue la independencia de 1821, ciertamente abortada, pero independencia al fin. Como fracasó, los dominicanos, a partir del trabajo y de la orientación patriótica de Juan Pablo Duarte, que es un hombre romántica, en términos de concepción del mundo y de la vida, pero que también estuvo influenciado por el credo ilustrado. En su proyecto de constitución, en que expresa algunas ideas ilustradas, encuentro la influencia de Rousseau. Es un proyecto que no se llevó a la práctica, no fue ejecutado, como una línea fundamental del Estado dominicano, porque los trinitarios perdieron la batalla por la independencia frente a los sectores conservadores de la sociedad dominicana.
La independencia dominicana de 1844 constituye para mí un eco tardío de la ilustración. Trabajé los textos fundamentales vinculados con la configuración del Estado-nación de 1844, y allí, me encuentro con ideas fundamentales del credo ilustrado como son: libertad política, libertad de imprenta, libertad de comercio, libertad de industria, respeto al domicilio y libertad de cultos. Puede afirmarse que las independencia de 1821 y la del 1844, se llevan a cabo bajo la influencia de las ideas ilustradas.
Después de la independencia de 1844 en la república como que se desarrolla una polémica entre sectores conservadores, que de alguna manera están relacionados con la tradición colonial y sectores progresistas que de otra manera están vinculados con credo ilustrado. Entonces, aparecen figuras como Pedro Francisco Bonò, cuya idea de progreso resulta muy avanzada en su momento, porque no sólo se limita a una idea de progreso que atiende al desarrollo económico, sino que es una perspectiva amplia, que contempla el desarrollo como un todo, es decir, formación política, cultural y educativa del ser humano.
Otro pensador que hemos descubierto es Alejandro Angulo Guridi, que la tradición cultural vincula con el positivismo, hice un esfuerzo por penetrar en su pensamiento y mostrar su condición de ilustrado. Es un ser humano que ha defendido la libertad, la igualdad, la fraternidad y el ideal de progreso. Ha puesto en evidencia la fuerza y el peso de la razón, ha realizado un uso público de la crítica, con el objetivo de poner de manifiesto los males que hay en la sociedad y abrir paso a tendencias progresistas en su interior. Para mi fue importante y novedoso encontrarme con el pensamiento de Alejandro Angulo Guridi.
Otra figura, que no es de origen dominicano, pero que es dominicano de corazón, lo es Eugenio María de Hostos. Representa la más alta expresión de la ilustración en Santo Domingo. Es el fundador en la República Dominicana de la escuela racionalista. Si hay algún intelectual, que dentro de lo que cabe, enseñó a los dominicanos a pensar, ese es Eugenio María de Hostos.
Introdujo la escuela del libre pensamiento y la enseñanza laica, y de hecho, precisamente, por su discurso, por su ideal educativo, chocó con la iglesia católica y con otros sectores tradicionales de la sociedad dominicana. Hostos, creó el Colegio de Señoritas, porque fue un hombre que no excluyó a las mujeres, sino que las integró como parte del desarrollo íntegro del ser humano.
Fue un hombre comprometido con la causa antillanista, la libertad de las antillas: Cuba, Puerto Rico y la República Dominicana. La educación era un medio para los fines de la libertad, para el crecimiento y la liberación del hombre. Como educador, su gran sueño era formar legiones de maestros que sirvieran a la causa libertaria de las antillas.
Como un elemento clave del credo ilustrado, todo el ideal educativo de Hostos está dirigido a enseñar a los seres humanos a pensar, a reflexionar, a hacer un uso libre y público de la razón. No creo que en siglo XIX encontremos un dominicano que haya hecho un uso tan libre y decidido de la razón, de la crítica, como lo hizo Eugenio Maria de Hostos. Vio en la educación uno de los elementos para el desarrollo, no sólo de la cultura, sino para abrir paso al ideal de progreso.
Yo diría que Eugenio Maria de Hostos es un pensador implacable con la realidad de la comunidad, por ejemplo, fue un crítico de las peleas de gallos, las cuales vio siempre como expresión de atraso e ignorancia.
Sobre Hostos, quiero decir, que es un pensador que en mi país se le estudia como positivista, rara vez como krausista, y nunca como ilustrado. En realidad, su pensar representa las tres cosas. En Hostos, encontramos el ideal de ciencia, que le viene por el positivismo, una cosmovisión que tiende a ver el individuo como parte de la sociedad, y la sociedad como parte de un cosmos universal, que obviamente, es de factura krausista, pero, me parece a mí, que su visión crítica de la sociedad le viene por la ilustración.
Una de las tareas más difíciles ejecutadas en la investigación, fue distinguir los tres elementos claves del pensamiento de Hostos, es decir, el momento en que es krausista, el momento en que es positivista, y el momento en que es un ilustrado. Al final de su vida intelectual, Hostos, define su propio perfil como pensador, lo cual se hace posible porque en su desarrollo pasa por diferentes etapas. Uno de los puntos más interesantes y sugerentes en la historia intelectual de Hostos, es cómo un hombre que bebe en la fuente del positivismo, en el sentido de que éste fue una reacción frente a la propia ilustración, cómo al llegar con estas ideas a Hispanoamérica, Hostos, puede abrir cause a la crítica revolucionaria y luchar contra toda una tradición colonialista; yo digo, bueno, pudo hacerlo, porque de alguna manera, era portador de una teoría crítica, conforme a los ideales de la ilustración.
Ya concluyo, quiero decir, que esta tesis ha abierto un conjunto de líneas de investigación que seguiré desarrollando, sólo he concluido esta fase, luego, seguiré adelante buscando comprender la totalidad del pensamiento ilustrado que hay en la República Dominicana, buscando salida a una serie de líneas que se han abierto, fruto de la intensidad de la parte del trabajo que hoy concluye. Me siento compelido, convocado, si se quiere, a seguir profundizando, en la dirección en que hoy coloco la primera piedra, hasta producir una obra, que en mi país, sirva de referencia para todos los intelectuales, que de alguna manera quieran comprender, quieran hurgar y penetrar en el discurso social y político de la República Dominicana.