6.28.2017

La UASD, Odebrecht y el Movimiento Verde

Por Rafael Morla
Ex decano de la UASD

El caso Odebrecht no tiene precedentes en la historia de Hispanoamérica, se trata de una verdadera red  creada para el tráfico de influencias,  encarecer el costo de las infraestructuras construidas en nuestros países y recibir sobornos para la adjudicación de obras, al margen de todo proceso de licitación y transparencia.   
En la sociedad todo está relacionado: una estafa, un engaño, y un soborno, traen  consecuencias económicas, políticas, sociales y morales,  directamente proporcionales  a su envergadura,  de ahí que el referido escándalo,  por su dimensión,  significado y proyección,  haya  dislocado la vida social de los  países involucrados. 
El dinero así obtenido, sirvió para financiar campañas electorales,  comprar y mover voluntades sociales y políticas, a fin de perpetuar en el poder a un  grupo de políticos corruptos y corruptores, que aprovechando la debilidad institucional de los países en cuestión, sobrepasaron los límites,  y dieron una especie de palo acechado a estos pueblos de América, siempre necesitados de recursos para invertirlos en educación, salud y otras expresiones del desarrollo social humano.
Doctor Rafael Morla
República dominicana, para vergüenza  y escarnio, estuvo a la  delantera, mostrando al mundo su decadente moral social, la carencia de escrúpulos de la clase política nacional, y las debilidades de sus instituciones republicanas. He recordado, en medio de  este escándalo que lacera profundamente el ser dominicano, la figura señera de don Américo Lugo, que al  ver las debilidades de la nación de sus días, solía plantear la tesis, de que aún no reuníamos los requisitos de una verdadera República.
¿Cuánta razón tenía este patriota extraordinario?
En el libro Modernidad, postmodernidad  y valores (2001), mostré mi preocupación profunda por  la crisis de valores existente en el país de entonces, 16 años después las cosas no han hecho más que empeorar, por lo que entiendo necesario un profundo movimiento de regeneración, a fin de revertir el creciente  proceso de deterioro del tejido económico, político, social y moral de la Nación dominicana.
Como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga”, el destape y conocimiento del llamado caso Odebrecht, entre otros, han puesto en movimiento la opinión nacional que reclama justicia y castigo para los culpables, así como la devolución de  los bienes sustraídos al pueblo, su legítimo dueño, para que sean invertidos en el pago de una porción  mínima, en relación con la cuantiosa deuda social contraída con los desposeídos y excluidos de todo bien social en esta tierra dominicana.
Esos reclamos justicieros, contra todo pronóstico, vienen siendo empujados por el Movimiento Verde, símbolo de la esperanza nacional, en tiempos de crisis y caída del proyecto humano de vida. ¿A cuáles males apunta el Movimiento Verde?  A la sustracción de los bienes públicos,  la falta de transparencia e institucionalidad, al clientelismo y el nepotismo, la impunidad y la injusticia. ¿Qué relación guardan las demandas de este movimiento, con los problemas que tiene que resolver la UASD para su  relanzamiento y demás requerimientos de mejoras y cambios?
Para nadie es secreto que los candidatos a la rectoría en la UASD gastan cantidades exorbitantes de dinero en las campañas que realizan cada periodo electoral, y todo el mundo se plantea  interrogantes al respecto, a saber: ¿De dónde sale ese dinero? ¿Quién o quiénes lo proporcionan? ¿Cómo retorna al acreedor el costo financiero de la inversión realizada? Esto acontece realmente, pero se desliza hacia ámbitos oscuros, peligrosos y misteriosos, en un intento como todo lo inmoral e injusto por borrar sus huellas.
Con este sólo hecho,  aunque no existiera ningún otro, que atraviesa transversalmente la vida moral e institucional de la UASD, y que por demás,  trae  clientelismo, favoritismo y  mediocridad, es suficiente para que la universidad esté cuestionada, y su misión y valores permanentemente relegados y olvidados. Cuando la corrupción nos hace perder la razón y la lógica, los principios se van a pique y el proyecto social de vida se desvanece.
En mi opinión,  las autoridades de la UASD, y sobre todo los candidatos a la rectoría, no pueden ser indiferentes a los reclamos del Movimiento Verde, porque se trata de reclamos de la sociedad dominicana, la misma que desde hace 35 años, viene reclamando cambios significativos, que contribuyan a elevar la calidad del quehacer institucional y académico de la más antigua universidad del nuevo mundo.  Lo que se reclama afuera, salvo pequeños ajustes, podría ser reivindicado a lo interno, por las diversas fuerzas y personalidades, que vienen levantando su voz a favor de cambios importantes, que van desde elevación de los niveles de competitividad,  la ética del comportamiento y la gerencia, hasta asuntos de orden institucional, que permitan la asunción de una autonomía responsable.
Los que amamos la UASD de verdad, los agradecidos, sabemos que nuestra academia no está tan mal como dicen sus permanentes detractores, aunque es de sabio reconocer, que no estamos todo lo bien que queremos, nos  merecemos  y debemos  estar. Entonces, pongamos los oídos en los reclamos del pueblo, diseñemos un nuevo acuerdo, asumamos la responsabilidad por los cambios necesarios,  hagamos ahora lo que hay que hacer, y no esperemos que se genere un Movimiento Verde o de cualquier otro color, que marche sobre nosotros.
El autor  es profesor de filosofía y ex decano de la Facultad de Humanidades de la UASD
Santo Domingo, 25 de junio del año 2017.