2.08.2017

La UASD y la búsqueda de un camino


Por Rafael Morla
Ex  Decano de la Facultad de Humanidades de la UASD
Conocí un camino llamado Movimiento Renovador Universitario, que fue horizonte e inspiración para decenas de gentes, que creyeron en una universidad  abierta a los hijos del pueblo, que asumió con responsabilidad la sagrada misión de llevar a los jóvenes una educación de calidad, crítica,  llena de fundamentos esperanzadores en relación al futuro de la nación dominicana.
Profesor de Filosofía de la UASD
Nadie hablaba de acreditación en los años primerizos del Movimiento Renovador, pero los profesores y estudiantes asumían que la educación estaba al servicio de la patria y la nación dominicana. En lo  íntimo, trataban de dar lo mejor de sí, el primero, porque tenía que entregar a la sociedad un profesional de calidad, y el segundo, por el afán de afrontar con éxito la encomienda de servir a su pueblo. ¡Qué responsabilidad! ¿Cuánta belleza hay en estos sentimientos?
La década del 80, calificada de perdida en su momento, desde los puntos de vista económico, político, social, ideológico y moral, condicionó y determinó  un profundo proceso de anomia e inflexión de la vida institucional y académica de la  Universidad Autónoma de Santo Domingo. Todo cambió negativamente, fue un huracán batatero que arrasó por doquier. La gente frustrada, vio el edificio del mundo derrumbarse a sus pies, sintió la ausencia de espacios  para  movimientos de redención social, el horror al vacío, le hizo suponer que ya no eran necesarias,  la  ética de la solidaridad, las normas del comportamiento correcto, el bien ser, y los criterios del bien hacer. Fue una desorientación y desmoralización colectiva. Desde ese momento andamos ciegos por el mundo, sin rumbo claro, esperando que un día las cosas cambien.
Lo que pasó, en parte sigue entre nosotros, y obedeció a cambios profundos en la realidad social dominicana, no hubo nada de magia o casualidad en ello. Incluso, los desequilibrios, distorsiones,  la desorientación, la irresponsabilidad, el conservadurismo, el miedo, el silencio,  el amiguismo, el pesimismo, el inmediatismo,  el dame lo mío, que hoy conviven en la UASD, y que han hecho de ella una institución enferma, se explican en el contexto de las circunstancias indicadas, cuyos efectos, en todos los órdenes,  se extienden hasta nuestros días.
La situación de la UASD, reflejo aproximado de la ausencia de proyectos o modelos de desarrollo social, es también crisis del sujeto, y cuando hablo de  sujeto me refiero a un grupo de hombres y mujeres conscientes, empoderados, con voluntad de cambios, que desafiando los peligros, dan un paso adelante, asumiendo la responsabilidad por las transformaciones que la institución necesita, en términos de docencia, investigación y extensión de calidad. ¿Qué pasa cuando se divorcian las normas y principios que rigen la vida de una institución, por un lado, y las personas llamadas a llevarlos a la práctica, por el otro? Se inaugura una era de incertidumbre, inseguridad, caos, desórdenes, fragmentación,  y pesimismo, en relación con el presente y el futuro.
Gracias a las crisis persistentes y reiterativas, entre las que incluyo el actual boicot del semestre 2017-1, (después de un asueto docente de 60 días, algo sin precedentes, porque se trata de un paro, sin haber arrancado, y de una huelga sin haber trabajado),  llegué a la conclusión de que en la UASD no hay camino, pues, aquel  que nos indicaron los padres del Movimiento Renovador fue cerrado, y que si queremos seguir existiendo con algún propósito claro frente a la sociedad dominicana, estamos ante la urgencia de crear un  camino nuevo. Nuevo, por las ideas que lo orienten, por el fundamento moral de su práctica, por su capacidad para diagnosticar y afrontar los problemas, nuevo por el espíritu dialógico y unitario, en fin, nuevo porque renuncia a ser un problema, para ser parte de la solución.
 “… ¡Caminante no hay camino, se hace camino al andar!...”. (Decía el poeta español Antonio Machado).   No obstante, ¡Sólo la Universidad Autónoma de Santo Domingo decide si se levanta! Uasdiano, sube la bandera, piensa, trabaja, lucha y el futuro te pertenecerá.
El autor es profesor de la Escuela de Filosofía y ex decano de la Facultad de Humanidades.

Santo Domingo, República Dominicana, 8 de febrero, 2017.