8.02.2008

AUTOPERCEPCION INTELECTUAL DE RAFAEL MORLA



Mi formación inicial está pautada por el manualismo, sobre todo los soviéticos que fueron mis primeras lecturas. Esto fue muy propio de los años 60-70. Luego, me moví al marxismo clásico, sobre todo a la dialéctica, que sigue siendo mi método de trabajo. De manos de Carlos Marx, y siempre en relación con el movimiento práctico me hice un filósofo radical, en el sentido de ir a la raíz, a los fundamentos mismos de las cosas. Para que se entienda mejor, cuando el creador del comunismo científico estudiaba las leyes que rigen el movimiento de la sociedad capitalista, elaboró la percepción intelectual, de que una de las características del pensamiento burgués es tomar el fenómeno por la esencia, el efecto por la causa, lo aparente por lo real.
Luego, influenciado por los cambios de época (aunque no me gustan las modas intelectuales) sometí a revisión mis propias concepciones; me refiero a aquellas que estaban en la base de mi formación inicial. Luego, concluí que el marxismo no era todo poderoso y exacto, como pensaba Vladimir Lenin, en Tres partes y tres fuentes del marxismo, sino una concepción del mundo, un arma para transformar la realidad, que tiene que estar en permanente actualización. En este sentido, educarse y formarse permanentemente, constituye el mejor remedio contra las impertinencias y los disparates intelectuales.
Desde entonces soy un libre pensador, que busca su propio horizonte sin ataduras ideológicas y sistémicas, pero que se orienta en su búsqueda por el método dialéctico. Entré de lleno en el estudio de la filosofía griega, cuyo resultado fue un nuevo libro titulado Las raíces del pensamiento occidental, que pronto daré a la imprenta. Mi gran descubrimiento fue la obra y el pensamiento de Platón, el gran maestro de occidente. Fue así que abandoné la media verdad de que Marx era discípulo de Hegel, y asumí la verdad completa, de que ambos eran discípulos de Platón.
Hoy, de manos de Platón, y del pensamiento ilustrado, construyo una visión que me permita entender el mundo en su complejidad, muy particularmente la modernidad tardía en que vivimos. Entiendo que la tarea fundamental de la filosofía hoy, es ayudar a la humanidad a salir del callejón en que la han colocado las fuerzas agónicas del capitalismo mundial; construir un horizonte intelectual que ponga de relieve el agotamiento de la actual forma de vida y organización que rige el mundo de hoy. Ello abrirá paso a nuevas utopías, y a las posibilidades de un mundo mejor para todos y todas.

Comencé a actuar en filosofía de manos de la política y de la ética. Fue un sentimiento humano de justicia (en el sentido de lo justo), lo que me lanzó a la arena filosófica. Reivindico, para estos tiempos, el derecho a pensar, a soñar, y trabajar por un mundo humano, donde no hayan diferencias fundamentales, y todas las personas estén convocadas al reparto de los vienes materiales y espirituales.

Rafael Morla, un filósofo a tiempo completo



Entrevista realizada por IBETH GUZMÁN y publicada en el Listin Diario el sábado 2 de Agosto del 2008
Rafael Morla es uno de los pocos filósofos con obra publicada con que cuenta el país. Este nativo de Bayaguana, nacido el 2 de octubre del año 1957, cursó sus estudios secundarios en dicha comunidad.Hizo la licenciatura en filosofía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), además de una especialidad y una maestría en el área.
Recientemente, obtuvo un Diploma de Estudios Avanzados, en el contexto del programa doctoral que cursó en la Universidad Complutense de Madrid. Hasta la fecha ha publicado tres libros: “Filosofía para iniciados”, “Modernidad, potsmodernidad y valores” y recientemente, “Filosofía para pensar”.Morla considera que el libro de su autoría con que se encuentra más satisfecho es “Modernidad, Postmodernidad y valores”.
Este filósofo ha dedicado los últimos 20 años de su vida a la reflexión filosófica. En la actualidad, hace esfuerzos para proyectar los estudios intelectuales y, en este sentido, está embarcado, junto a otros compañeros, en la creación de la Asociación Dominicana de Filosofía, institución muy necesaria para la consolidación de la reflexión y la espiritualidad en el país. En este sentido, hemos conversado con él para que nos hable, entre otros temas, de la situación actual de la filosofía en la República Dominicana.
¿Cómo evalúa la situación que está atravesando la filosofía en estos momentos?
La filosofía trata de dar respuesta a los problemas de la época contemporánea, específicamente a los que plantea la sociedad moderna o post-moderna. El ser humano de hoy es un ser en tránsito, es decir, busca algo nuevo. Esa situación de búsqueda, recuérdese que el que busca está insatisfecho con lo que tiene, afecta a la reflexión filosófica de hoy.
¿Por qué?
Porque los problemas de la filosofía son los problemas de la humanidad.Entonces, la situación de la filosofía es de angustiosa búsqueda de respuestas a los problemas existenciales de la humanidad presente. Por ejemplo, a la humanidad no le llena plenamente el mundo, está insatisfecha, por eso la filosofía trabaja para buscar nuevas formas de organización social; utopías que abran paso a un mundo mejor para toda la humanidad. En una palabra, los modelos sociales en que vivimos se encuentran agotados, y hay que abrir nuevos horizontes, para poder encontrar respuestas a los problemas de nuestro tiempo. Mi respuesta es que esta situación determina la situación por la que atraviesa la filosofía hoy.
¿Puede decirse que en nuestro país tenemos alguna corriente filosófica que nos identifique?
No, no la hay. Los que estamos en este oficio, pensamos siempre en diálogo con lo demás pensadores, pero no hemos construido una propuesta propia. Esto es una tarea pendiente. Sin embargo, el esfuerzo más serio, lo hizo Andrés Avelino (padre), nuestro filósofo más sistemático, quien planteo la filosofía de categorialismo, que es una filosofía intermedia entre Platón y Kant.
¿Cuáles de los filósofos, clásicos y modernos, considera usted que más impacto han tenido en la dominicanidad?
Platón, Aristóteles, Descartes, Hegel, Marx y José Ortega y Gasset.I.G.
¿Qué cree usted del sistema de valores sobre los cuales se funda la dominicanidad en estos momentos?
Nuestro sistema de valores está en crisis, por los cambios de época, y por la incidencia en la sociedad de los nuevos valores de la sociedad de la información y del conocimiento, de manera específica del ciberespacio.No obstante, creo que los valores fundamentales de la dominicanidad sobrevivirán junto a los nuevos valores, pero esto traerá un dominicano nuevo, con nuevos criterio identitarios, que expresarán los nuevos tiempos.Cada época tiene su forma de llevar la identidad, aunque se conserven parte de los valores del pasado. Aparte de la UASD.
¿en cuáles espacios se discute y estudia la filosofía?
En la Academia de Ciencias, en el Instituto Pedro Francisco Bonó, en PUCAMAIMA y en los seminarios de la Iglesia.
¿Cuáles escritores dominicanos escriben filosofía actualmente? ¿Puede mencionarlos y darnos una pequeña opinión de ellos? Alejandro Arvelo, el mejor expositor de la generación de los ochenta; Tomás Novas, el mejor maestro de nuestra generación (la de los ochenta), Darío Herrera, uno de los más sólidos intelectuales de país; José Mármol, que sobre todo es filósofo poeta; Andrés Merejo, probablemente el más innovador de toda de la generación de los ochenta. Luego, está la generación que nos sigue (la del 90) que constituyen una verdadera promesa: Edickson Minaya, Eulogio Silverio, Ramón Leonardo y Miguel Pouveriet. A su juicio ¿a qué se parece la filosofía? A una reflexión en torno a la condición humana, vista como totalidad o complejidad.
¿Qué llega a su cabeza cuando escucha la palabra “dominicano”?Lo propio, lo que soy, lo que me distingue de las demás identidades.