6.14.2018


Pensar y refundar la UASD

Por Rafael Morla

Pensar y Refundar la UASD, más allá de cualquier proceso electoral, constituye la consigna orientadora de los que realmente quieren cambios al interior de la Primada de América. ¿Cómo cambiar la universidad sino la pensamos? ¿Cómo insertarnos en la sociedad del conocimiento al margen de una reflexión crítica y creadora en torno a los saberes que se mueven en el mundo? ¿Cómo estar atentos y vigilantes a los movimientos económicos, políticos y culturales que se suscitan en esta era planetaria, sin un pensar que permita comprender y reflexionar en torno a la diversidad de manifestaciones de lo humano?
Pensar y refundar la UASD es una luz en el camino que hay que recorrer para liberar y despedir las impertinencias y obsolescencias acumuladas en las últimas décadas. Es flecha orientadora de un discurso que permite entender la universidad y orientar la praxis transformadora de su vida interior. Tenemos que reinventarnos, repensarnos y refundarnos.
Pensar y reorientar la praxis transformadora es propio de este mundo: se hace necesario cuando las sociedades experimentan cambios significativos en su desarrollo material y espiritual, que terminan por trastocar el orden existente, el mundo de ideas, valores y creencias, en fin, la vida toda.
Hay que repensar (que es un pensar) la Universidad Autónoma de Santo Domingo, si queremos ponerla a la altura de los tiempos, insertarla creadoramente en el mundo en que vivimos, recuperar el espacio perdido, colocarla en la agenda nacional, transparentar su vida interior y eficientizar los procesos académicos e institucionales, que como parte de la visión, misión y valores le dan razón de ser.
Es pensando la Universidad y convirtiéndola en objeto de estudio y reflexión, que podemos hacernos las preguntas siguientes: ¿cuáles son las obsolescencias principales que la afectan? ¿Cómo superarlas? ¿Qué cosas del pasado hay que preservar para relanzarla en el presente? ¿Cuál es el estado de los saberes en la UASD? ¿Cómo están las relaciones profesor-estudiante? En fin, ¿de dónde venimos? ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos?
Se ha hablado mucho del carácter reflexivo de la modernidad, pero se ha pensado muy poco en torno a lo que ello implica para el mundo moderno tardío en que vivimos. Descartes, pensador francés, es el fundador de la modernidad filosófica, y elaboró una fórmula, que, para mí, conserva toda su vigencia: “pienso, luego existo”, cuyo significado, supone, que, si algo quiere existir o validarse, modernamente hablando, tiene que ser pensado.
Pensar es actuar, no es diluirse en la intimidad consigo mismo. Es la voluntad reflexiva de un sujeto que piensa la realidad para cambiarla. Nuestro pensar tiene que conducir a la refundación de la UASD, que es un proceso mediante el cual se revisa, y da nueva vida a todo el quehacer institucional de la Academia. Las impertinencias son teóricas y prácticas, y están atravesadas transversalmente por la ética de los sujetos responsables de las acciones. Se asume que nadie es ingenuo y todos somos responsables de lo que pasa y no pasa en la UASD. Naturalmente, la responsabilidad mayor es de los dirigentes.
Repensar es pensar de nuevo; refundar, es fundar nueva vez,  en circunstancias diferentes, con ideas, valores y hombres y mujeres distintos, que, convertidos en sujetos sociales y morales, asumen la responsabilidad histórica por sus acciones, y por los cambios a realizar.
Decía José Martí en su obra titulada, La edad de oro, que el gran mérito de Simón Bolívar fue que no se cansó de luchar por su patria, cuando hacía mucho tiempo que Venezuela se había rendido al dominio colonial de España, de ahí concluyo que el futuro, socialmente hablando, es una construcción humana, que solo alcanzan los que no se rinden.
Pensar y refundar la UASD, es nuestra consigna orientadora, para que ondee por lo alto la bandera del cambio, y se desbroce el camino grande de la Universidad del porvenir, la que queremos y necesitamos de cara a este siglo XXI.
El autor es ex director de la Escuela de Filosofía y ex decano de la Facultad de Humanidades.

6.06.2018

https://www.facebook.com/ARU.AccionRenovadoraUniversitaria/

La coyuntura electoral en la UASD


Por Rafael Morla


El actual proceso electoral se mueve hacia su desenlace definitivo en el contexto de la lógica de los últimos 35 años. Las fuerzas y personalidades que apuestan por el cambio y la renovación de las obsolescencias e impertinencias acumuladas, aunque evidencian un cierto crecimiento cualitativo, será el criterio cuantitativo el que terminará abriéndose paso el próximo 20 de junio.
Hay 9 candidatos inscritos a la rectoría, la historia de la UASD no registra algo igual, siendo ello parte de la crisis del modelo, de ciertos niveles de fragmentación de la vida institucional, y de la ausencia de proyectos alternativos, que con propuestas e ideas, preludien la superación del círculo vicioso o eterno retorno de lo mismo en que vive la Primada de América.
Urge pensar y refundar la UASD, creando una nueva epistemología del acontecer uasdiano, que alumbre el camino de la auténtica práctica académica. Necesitamos entrar plenamente a la sociedad del conocimiento, apoderándonos de los saberes y tecnologías que ella encierra, para ponerlos al servicio de la calidad académica y de la pertinencia de nuestro quehacer. Necesitamos diseñar nuevas vocaciones, voluntades y responsabilidades, que conecten creadoramente con la misión, visión y valores que comportan la filosofía de la universidad.
Necesitamos, asimismo, una academia atenta a los problemas del mundo y de la nación dominicana, que sea coherente con su función y rol social, que participe con ideas y propuestas a la construcción de un mundo mejor; que sea transparente en su vida institucional, y que en un acto consciente de equidad, llame a concurso público los puestos de la universidad; una academia donde las personas tengan valor (no precio de mercado), y que a cada cual se le reconozca, según su trabajo, trayectoria ejemplar y méritos académicos.
Pero estas ideas están ausentes en la actual campaña electoral, como lo están interrogantes, como las siguientes: ¿Qué tipo de universidad necesita la República Dominicana en medio de los significativos niveles de subdesarrollo en que vive? ¿Cuáles son las impertinencias y desequilibrios que nos afectan? ¿Qué hacer para superar dichos males? Obviamente no hay respuestas para estas interrogantes.
Se sabe lo difícil que es ser coherente, en lo personal e institucional, pero que alguien diga, ¿cuándo se decidió renunciar a ese valor tan importante de la vida humana? Los testimonios, de acciones contrarias a nuestros valores,  abundan por doquier, veamos:
  1. La práctica clientelista (hoy a niveles que apesta), rige la actual contienda electoral.
  2. Hay un creciente papel de los acreedores, un aumento del  costo de la campaña electoral, de los ofrecimientos sin límites, de la compra de votos, de la vacuidad y el vaciamiento moral.
  3. Sabemos que un creciente número de gente vive en la intrascendencia, que han olvidado su compromiso con la universidad y el país, y que tienen un valor mercantil, en la bolsa de los acreedores.

Ese es el ambiente vivo y concreto existente en la actual coyuntura, y no variará de manera fundamental en los días que quedan, de tal manera que los que apuestan por el cambio, los que reivindican los sanos valores de la academia, tendrán que esperar a que los roedores del tejido social universitario perpetren todos sus abusos, y luego, emerger de la noche profunda, ocupando sobre nuevas bases, valores e ideas,  el espacio usurpado.

El autor es ex decano de la Facultad de Humanidades y exdirector de la Escuela de Filosofía de la UASD.

5.16.2018

Morla: Pensar y relanzar la UASD


Rector 2018-2022


Programa de gestión universitaria

I.                 Presentación

El presente programa busca cambiar la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ponerla a la altura de los tiempos, superando sus impertinencias y distorsiones académicas y administrativas. Acción Renovadora Universitaria, movimiento académico que me postula a la rectoría para el periodo 2018-2022, manifiesta su intención de poner la casa en orden, cualificar los procesos académicos, transparentar la vida institucional y asumir con seriedad y voluntad la visión, misión y valores que le dan sentido a la filosofía de la UASD.

Es hora de avanzar en busca de la recuperación de los espacios perdidos y en la conquista de los nuevos. Urge repensar la UASD, generando voluntades y vocaciones, que tengan como norte perfeccionar su rol social y atender los requerimientos de la sociedad, la cual reclama  cambios profundos, que cualifiquen su vida interior y la pongan en condiciones de entregar profesionales y técnicos de alta calidad que coadyuven a la superación del subdesarrollo y  la dependencia,  dos rémoras del pasado que es necesario eliminar para abrir paso a la emancipación mental del pueblo dominicano.
Este programa es, al mismo tiempo, bandera de lucha y  brújula  orientadora del esfuerzo  por renovar la más antigua universidad de América. La hora del cambio  está pautada y el clarín de las transformaciones ha sonado. Marchemos al Claustro Mayor Elector, simulando a los gladiadores que se disputaban la corona y la vida. Los electores decidirán si dan la bienvenida a las buenas nuevas. 



·       ll. Objetivos generales


  •  
  • Renovar el compromiso de la institución con la sociedad dominicana, en la que estamos y a la cual nos debemos. La UASD  irradiará su luz; siempre estará abierta.
  • Recuperar como norte de la UASD la búsqueda de la calidad, la transparencia y el trabajo creador.
  • Aplicar los estatutos y reglamentos como garantía de orden y disciplina institucional.
  • Vincular la UASD a la sociedad, dando a conocer nuestras investigaciones, ideas y valores; y al mismo tiempo dialogar e interactuar con los sectores nacionales, en particular los productivos, a fin de conocer sus necesidades,  anhelos e inquietudes.
  • Recuperar para nuestros tiempos el carácter internacional de la antigua Universidad Santo  Tomás de Aquino.
  • Levantar la bandera de la crítica frente a los males sociales, y contribuir con propuestas        novedosas al desarrollo nacional.
  • Procurar que todo lo que la UASD haga en el presente, sea moralmente valioso,  epistemológicamente cierto, académicamente pertinente  y que teleológicamente tienda al      desarrollo del proyecto humano de vida.
  • Asumir, como parte de la sabiduría y comprensión institucional, que la UASD siempre esté  sometida a un proceso de mejoras y cambios, enmarcados en las cuatro reformas siguientes: la  reforma del entendimiento, la reforma académica, la reforma ética y la reforma gerencial-      institucional.
  • Abrir una época de diálogos y debates, que contribuyan al esclarecimiento de los temas y problemas que atañen a la humanidad y a la propia dominicanidad.
  • Propiciar un ejercicio transparente y ejemplar de todo el quehacer universitario, a fin de que nadie dude de nuestros verdaderos sentimientos, vocaciones, valores e ideas.
  • Impulsar la educación ambiental como un mecanismo para la preservación y mejoramiento de  la naturaleza.
  • Promover la política de género y  la plena igualdad entre seres humanos, sin excluir a nadie por razones de raza, sexo, culturales, económicas y políticas.
  • Recuperar el principio ilustrado de la convivencia entre humanos, basado en la libertad, la igualdad y la responsabilidad, como alternativa al conformismo, el miedo y el silencio, que  como parte de un proceso profundo de alienación y cosificación agobia a los hombres y mujeres de hoy.
  • Propiciar el pleno despertar de la juventud, como fuerza principal en la lucha por las urgentes transformaciones requeridas por la sociedad, así como lo relativo al rol que le corresponde en el diseño y construcción de un mundo mejor para todos.
  • Emplear los medios de comunicación para mantener el pueblo informado de las actividades docentes, científicas y de extensión, que permanentemente realiza la UASD, como parte del esfuerzo a realizar para cambiar la percepción que algunos sectores tienen de la Primada de América.



4.06.2018

La UASD y las generacione



Por Rafael Morla

En la tradición intelectual de Occidente,  es al filósofo español José Ortega y Gasset, a quien le cabe el mérito de tener ideas claras y distintas, en torno al tema de las generaciones y su importancia en la vida social, cultural y política de las sociedades.
Una generación es un grupo de personas, que además de contemporáneos, son coetáneos, es decir, viven el mismo momento de sus vidas, reaccionan idénticamente frente a los eventos, y  su alma está construida de  ideas, valores y creencias del mismo entramado social. En ocasiones  conforman un grupo, a su vez, amigos entre sí, lo que facilita cualquier proyecto común de desarrollo y cualificación del entorno.
Lúdicamente se dice que 20 años no son nada, pero el filósofo mencionado piensa que son suficientes, para marcar el paso entre una generación y otra. “La articulación de tres generaciones en todo presente produce el cambio de los tiempos” (Ortega y Gasset). Los tres grandes acontecimientos protagonizados por el pueblo dominicano, a saber: La independencia dominicana de 1844, La restauración de la República Dominicana de 1863 y La Guerra de abril de 1965 fueron dirigidos por personas en la plenitud de su existencia física y mental, además, tenían el mismo fondo común de verdades e idéntica actitud frente a los eventos importantes de la vida social.
El Movimiento Renovador, el acontecimiento de mayor trascendencia en la historia de la UASD, fue obra de hombres y mujeres de la misma generación, que venían actuando en común desde las postrimerías del régimen de Trujillo, y que luego de su caída, como en la persecución de los remanentes y en abril de 1965, siguieron viéndose la cara. Es decir, cuando se tomó la decisión de darle curso, dirección y sentido a la obra renovadora, al mirar sus rostros, se dieron cuenta de que eran fichas conocidas, que venían de las mismas trincheras, combatían enemigos semejantes y los alentaban iguales esperanzas  de redención  y desarrollo humano.
Se espera que los jóvenes sean agentes del cambio, por tener sangre fresca, y un aparente porvenir, lleno de ilusiones e ideales que presagian la nueva vida. Quien no es revolucionario antes de los treinta, está condenado a una vejez prematura, y a una vida des-proyectada, se solía decir durante los años 60-70, que dicho sea de paso, fueron las décadas de oro de la utopía social dominicana. Querer cambiar las cosas en beneficio de todos, aspirar a desplazar lo viejo por lo nuevo, porque se resiste al cambio, y arriesgar el pellejo, por lo que se creía correcto, constituyeron tópicos que orientaron y poblaron el mundo ideal de la juventud de aquellos años.
Toda una generación de hombres y mujeres se abrasaron a la causa del el antiimperialismo y el socialismo, pero el mundo cambió, y al hacerlo cambiaron también las cosas y procesos que lo constituyen, a saber: el tipo de hombre, las generaciones y los ideales. Está claro, no hay razones para esperar que los jóvenes de hoy, actúen como los de ayer, porque son frutos de circunstancias diferentes y aspiraciones distintas.
La década del ochenta, perdida de tantas maneras, fue dura para mi generación, pues, sentimos que el mundo ilusionado y pensado, ya no era posible, cundió el pánico, y muchos terminaron por recogerse. Apenas, comenzamos a reponernos de aquella terrible caída que constituyó el muro de Berlín. Pero los jóvenes de hoy no vivieron eso,  ni cargan con frustración en relación con ese tema. Su problema es otro: tiene que ver con el bienestar,  el empleo y disfrute hedonista de la vida presente. Por fuerza, las dos generaciones que están en centro de la vida social de hoy (hombres y mujeres de 25 a 60 años), carecen de antenas utópicas, habitan el mundo de la opinión y pululan en la epidermis de los eventos sociales.
La Universidad Autónoma de Santo Domingo, que trascendió ayer (cómplice, madre acogedora de buenas  causas),  hoy,  desliza su vida en la intrascendencia, el conservadurismo, el miedo y el silencio. Es el ejemplo de un organismo social, que después de haber querido tomar el cielo por asalto, cae en la indiferencia y en reconciliación pasmosa con las circunstancias. Pero no es ella, son  las generaciones que gobiernan su vida, las que la han convertido en una mole de cemento, que no ve, oye,  ni entiende. Las instituciones son lo que los humanos hacen de ellas, si somos grandes, ellas también lo serán, si somos transparentes, esa virtud irrigará positivamente los espacios sociales donde estemos.
Finalmente pregunto, ¿hay esperanza? Sí la hay, y la cifro en lo mejor y más decidido de las tres generaciones que conforman la institución. A ellas apelo, para que pensemos la UASD, inventemos nuevas ideas, sentimientos y prácticas que la renueven, y abran cause definitivo, hacia la nueva vida académica, institucional y ética.
El autor es candidato a la rectoría la UASD,  ex decano de la Facultad de Humanidades y ex director de la Escuela de Filosofía.

https://www.youtube.com/watch?v=X8RjB7mAWKc&feature=share

2.17.2018

Discurso de Rafael Morla

Doctor Enerio Rodríguez Arias
Presidente de la Comisión Electoral de la UASD
Candidatos y candidata a la Rectoría de la UASD
Señores y señoras
Amigos y amigas:
Acudo a este espacio institucional, presidido por la Comisión Electoral, para expresar las ideas de Acción Renovadora Universitaria (ARU), así como las mías, en torno al presente y futuro de la UASD, siempre en el interés de contribuir al cambio, la renovación e innovación de la Academia, a la que he servido, durante más de 30 años, y que ahora, a mucho orgullo aspiro a dirigir durante el periodo 2018-22.
¿Qué haré cuando sea Rector de la UASD?
Haré lo pertinente, para convertir en realidad los cambios que conecten con la calidad académica, la transparencia y  el prestigio social. Cada miembro de la familia universitaria andará con la frente erguida, honrado de pertenecer a la Primada de América.
Aglutinaremos  un gran bloque de fuerzas y personalidades académicas,  con  solvencia moral, que contribuyan a su transformación, de cara a los requerimientos de la sociedad dominicana y la dinámica de los conocimientos que se vienen desarrollando en el mundo. Conocer y actuar para renovar la academia es nuestro lema.
Coloco mi mirada en el horizonte de los cambios necesarios, que enmarco en las cuatro transformaciones siguientes: 1. La reforma del entendimiento, 2. La reforma académica, 3. La reforma ética y 4. La reforma gerencial-institucional.
Dando un paso más, proclamo la necesidad  de diseñar un Pacto Académico, que supere el status quo vigente en la UASD (mezcla de orden-desorden),  que a su vez, abra las posibilidades de cambiar las relaciones  UASD-Sociedad, UASD-Estado-Gobierno. Esto supone un diálogo permanente, fluido y transparente, entre esos componentes del desarrollo social dominicano.
Hay que salir del círculo vicioso en que estamos atrapados desde hace 35 años, la sociedad dominicana y el mundo cambiaron, y cuando eso acontece, las universidades, que están insertas en esa realidad, tienen que moverse, y con prisa, porque si no quedan rezagadas, se llenan de impertinencias, obsolescencias, que les impiden cumplir con su razón de ser, es decir, con su visión, misión y valores. Se impone, en consecuencia, una reforma profunda, cero apariencias, que nos prepare para el mundo en que estamos, y que a su vez,  permita asumir sin temor los desafíos del porvenir.
Creo en la crítica, con criterio, y en el derecho innegociable, que tenemos de expresar libremente las ideas,  pero por favor, hagámoslo con fundamento y seriedad, para que el ejercicio de esta práctica le proporcione  a la institución sus efectos benéficos.  No  soy partidario del conformismo, que se adapta a las circunstancias,  y no cuestiona los males internos de la UASD y del país. En ese sentido, milito en las filas del optimismo objetivo, que rechaza  el pesimismo, conducente  al derrotismo y a la mala idea de que la Universidad Autónoma de Santo Domingo no tiene arreglo. Hagamos los cambios nosotros, para que no  lleguen desde fuera.

De aquí mi gran llamado a los que aman la UASD, creen en su viabilidad y su necesidad social, en tanto faro de luz de la nación dominicana, y como el más idóneo medio de promoción y desarrollo social de los sectores más deprimidos de la sociedad. El paréntesis abierto, durante los años 60, no sólo debe continuar, hay que ampliarlo, y para eso es necesario (este es el llamado), pensar la universidad, con el objetivo de renovar las vocaciones y compromisos con la sociedad dominicana, superar sus impertinencias y distorsiones académicas y administrativas, en fin, crear un orden , donde el trabajo creador, la disciplina, el reconocimiento del mérito,  la rendición cuentas y la transparencia ética, atraviesen beneficamente la vida institucional de la UASD.
Una vez electo rector, removeré cielo y tierra para colocar  la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la agenda nacional, y lo haré a base de propuestas que contribuyan al desarrollo de la República Dominicana. Naturalmente, primero hay que poner la casa, las cosas y  la cabeza en orden,  tomando las medidas siguientes:

1-       Que los ideales de calidad, transparencia y trabajo constituyan el norte de la UASD.
2-       Aplicar los estatutos y reglamentos como  garantía de orden y disciplina en la institución.
3- Recuperar como ejercicio pertinente y necesario la crítica de los males sociales,  acompañadas de las necesarias propuestas al desarrollo nacional.
4-   Cancelar aquellos que no realicen un servicio útil  y que cobren sin trabajar (asesores, enlaces, conexas, etc.).
5-       Aplicar la baja estudiantil.
6-       Ponerle un límite provisional a las carreras del mercado masificadas.
7-       Propiciar un proceso de acompañamiento y seguimiento a las labores que se realizan en la UASD (docencia, investigación, extensión, conexas, licencias, sabático, contrataciones, y por supuesto el ejercicio de la autoridad).
8-       Prohibir la creación de nuevos centros universitarios y fortalecer los que existen.
9-       Propiciar que la UASD siempre esté abierta cumpliendo con su visión y misión estatutarias.
10-    Sancionar a todos los que cometan actos inmorales y se aparten de la visión y la misión que nos dan razón de ser.
11-    No permitir desórdenes, capuchas  y personas extrañas en el campus    universitario.
12-    Cambiar la percepción que la sociedad dominicana tiene de la UASD.
13-    Fuero y autonomía consciente y responsable.
14-    Consensual con la sociedad y el Estado los cambios necesarios.
15-    Descentralización total de los Centros Regionales.
16-    Llamar a concurso público y contradictorio  los puestos de la UASD.
17-    Prohibir las campañas electorales a destiempo y transparentar el uso de recursos.
18-    Cambiar la forma de elección de las autoridades.

Finalmente, señores y señoras, seré Rector, para que la Primada, fundada en 1538,
en una pequeña isla del Caribe antillano, un día se transforme, gracias al trabajo y
la dedicación de sus hombres y mujeres,  en la Primera de América.
Muchas Gracias,
Rafael Morla
Candidato a Rector 2018-22.
Santo Domingo 15 de febrero, 2018.



11.24.2017

Movimiento universitario presenta al doctor Rafael Morla como candidato a la rectoría de la UASD

Acción Renovadora Universitaria (ARU) presentó hoy la candidatura del doctor Rafael Morla a la Rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de cara al proceso electoral que culminará con las elecciones del 2018. Morla es un académico de larga data, con conocimiento, experiencia, voluntad y valores, para ocupar el máximo puesto en la jerarquía de la UASD.
Rafael Morla, fue  decano de la Facultad de Humanidades, durante dos periodos, director de la Escuela de Filosofía y actual director de Recursos Humanos  Académicos del alto centro docente, además, ha pertenecido a todas las instancias del co-gobierno universitario, de la asamblea al claustro mayor, y desde el Sub-consejo de Escuela al Consejo Universitario.  Comenzó la carrera docente como monitor, pasando por la condición de profesor ayudante, hasta alcanzar al día de hoy la categoría de profesor titular. 
Es doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, donde se graduó con honores,  y es autor de seis libros sobre temas filosóficos e históricos. Se ha dado a reconocer en el ámbito universitario por suposición crítica sobre la problemática de la UASD, escribiendo decenas de artículos, donde proclama la urgencia de producir cambios profundos que pongan a la Primada de América en condiciones de cumplir con la visión, misión y valores, vigentes en el estatuto orgánico.
Orientado por el lema, “conocer y actuar para renovar la academia”, el proyecto Rafael Morla a la rectoría 2018-2022, busca  aglutinar un gran bloque de fuerzas y personalidades académicas,  que piensen la UASD y coadyuven a su  transformación, de cara a los requerimientos de la sociedad dominicana y la dinámica de los conocimientos que se vienen desarrollando en el mundo.
Los cambios que implementaremos estarán enmarcamos en las cuatro transformaciones siguientes: 1. La reforma del entendimiento, 2. La reforma académica, 3. La reforma ética y 4. La reforma gerencial-institucional.  También proclamamos la necesidad  de diseñar un Pacto Académico, que supere el statu quo vigente en la UASD (mezcla de orden-desorden),  que a su vez, abra las posibilidades de cambiar las relaciones  UASD-Sociedad, UASD-Estado-Gobierno.
Para comenzar a cambiar la UASD proponemos la implementación de los puntos siguientes:
Que los ideales de calidad, transparencia y trabajo constituyan el norte de la UASD, aplicar los estatutos y reglamentos como  garantía de orden y disciplina en la institución, recuperar como ejercicio pertinente y necesario la crítica de los males sociales,  acompañadas de las necesarias propuestas al desarrollo nacional, cancelar aquellos que no  realicen un servicio útil  y que cobren sin trabajar (asesores, enlaces, conexas, etc.) y aplicar la baja estudiantil.
También, ponerle un límite provisional a las carreras del mercado masificadas, propiciar un proceso de acompañamiento y seguimiento a las labores que se realizan en la UASD (docencia, investigación, extensión, conexas, licencias, sabático, contrataciones, y por supuesto el ejercicio de la autoridad), prohibir la creación de nuevos centros universitarios y fortalecer los que existen, propiciar que la UASD siempre esté abierta cumpliendo con su visión y misión estatutarias, expulsar a todos los que cometan actos inmorales y se aparten de la visión y la misión que nos dan razón de ser y no permitir desórdenes, capuchas  y personas extrañas en el campus universitario.
Otros de los puntos a implementar  consisten en, cambiar la percepción que la sociedad dominicana tiene de la UASD, garantizar fuero y autonomía consciente y responsable, consensual con la sociedad y el Estado los cambios necesarios, descentralización total de los Centros Regionales, llamar a concurso público y contradictorio  los puestos de la UASD, prohibir las campañas electorales a destiempo y transparentar el uso de recursos y cambiar la forma de elección de las autoridades.

Por último, llamamos a todos los profesores a que cierren filas alrededor del Proyecto Rafael Morla a la rectoría, una opción que nos conducirá hacia una UASD mejor, abierta, critica, cualificada, trasparente y comprometida con una sociedad dominicana más inclusiva y generadora de más oportunidades para todos.

10.13.2017

¿Qué más quieren de nosotros?



Por Rafael Morla

La muerte violenta de Yuniol, que también es una muerte social, nos llena de tristeza, incertidumbre, dolor,  y muchas interrogantes en torno al futuro de la sociedad dominicana. ¿Hacia dónde nos llevan? ¿Qué más quieren de nosotros?
Se robaron nuestros más caros sueños, acribillaron nuestros valores más queridos, nos quitaron el libre uso del espacio público, los hogares  convertidos en cárceles, vieron cerrar sus puertas, se llenaron de verjas, cámaras, alarmas y guachimanes.
El oro de las entrañas de la tierra patria se lo llevan a otros lares, y las aguas de los ríos y mares, se contaminan más y más, mientras la tala indiscriminada de árboles, amenaza la viabilidad y la sostenibilidad de la nación.
¿Qué más quieren de nosotros? Si ya no estoy seguro en ningún sitio: el hogar, una vez sagrado, fue profanado por la delincuencia, las ciudades, pueblos, y barrios, con sus calles de asfalto y aceras de cemento,  convertidos en  antros del vicio y la delincuencia, hace muchos años que no  son espacios de convivencia y desarrollo armonioso de la vida comunitaria.

Si ya no valemos por lo que somos, y hasta a la propia vida humana, se le ha puesto un precio en el  bajo mundo creado por la alta sociedad, ¿qué más quieren de nosotros?