4.06.2018

La UASD y las generacione



Por Rafael Morla

En la tradición intelectual de Occidente,  es al filósofo español José Ortega y Gasset, a quien le cabe el mérito de tener ideas claras y distintas, en torno al tema de las generaciones y su importancia en la vida social, cultural y política de las sociedades.
Una generación es un grupo de personas, que además de contemporáneos, son coetáneos, es decir, viven el mismo momento de sus vidas, reaccionan idénticamente frente a los eventos, y  su alma está construida de  ideas, valores y creencias del mismo entramado social. En ocasiones  conforman un grupo, a su vez, amigos entre sí, lo que facilita cualquier proyecto común de desarrollo y cualificación del entorno.
Lúdicamente se dice que 20 años no son nada, pero el filósofo mencionado piensa que son suficientes, para marcar el paso entre una generación y otra. “La articulación de tres generaciones en todo presente produce el cambio de los tiempos” (Ortega y Gasset). Los tres grandes acontecimientos protagonizados por el pueblo dominicano, a saber: La independencia dominicana de 1844, La restauración de la República Dominicana de 1863 y La Guerra de abril de 1965 fueron dirigidos por personas en la plenitud de su existencia física y mental, además, tenían el mismo fondo común de verdades e idéntica actitud frente a los eventos importantes de la vida social.
El Movimiento Renovador, el acontecimiento de mayor trascendencia en la historia de la UASD, fue obra de hombres y mujeres de la misma generación, que venían actuando en común desde las postrimerías del régimen de Trujillo, y que luego de su caída, como en la persecución de los remanentes y en abril de 1965, siguieron viéndose la cara. Es decir, cuando se tomó la decisión de darle curso, dirección y sentido a la obra renovadora, al mirar sus rostros, se dieron cuenta de que eran fichas conocidas, que venían de las mismas trincheras, combatían enemigos semejantes y los alentaban iguales esperanzas  de redención  y desarrollo humano.
Se espera que los jóvenes sean agentes del cambio, por tener sangre fresca, y un aparente porvenir, lleno de ilusiones e ideales que presagian la nueva vida. Quien no es revolucionario antes de los treinta, está condenado a una vejez prematura, y a una vida des-proyectada, se solía decir durante los años 60-70, que dicho sea de paso, fueron las décadas de oro de la utopía social dominicana. Querer cambiar las cosas en beneficio de todos, aspirar a desplazar lo viejo por lo nuevo, porque se resiste al cambio, y arriesgar el pellejo, por lo que se creía correcto, constituyeron tópicos que orientaron y poblaron el mundo ideal de la juventud de aquellos años.
Toda una generación de hombres y mujeres se abrasaron a la causa del el antiimperialismo y el socialismo, pero el mundo cambió, y al hacerlo cambiaron también las cosas y procesos que lo constituyen, a saber: el tipo de hombre, las generaciones y los ideales. Está claro, no hay razones para esperar que los jóvenes de hoy, actúen como los de ayer, porque son frutos de circunstancias diferentes y aspiraciones distintas.
La década del ochenta, perdida de tantas maneras, fue dura para mi generación, pues, sentimos que el mundo ilusionado y pensado, ya no era posible, cundió el pánico, y muchos terminaron por recogerse. Apenas, comenzamos a reponernos de aquella terrible caída que constituyó el muro de Berlín. Pero los jóvenes de hoy no vivieron eso,  ni cargan con frustración en relación con ese tema. Su problema es otro: tiene que ver con el bienestar,  el empleo y disfrute hedonista de la vida presente. Por fuerza, las dos generaciones que están en centro de la vida social de hoy (hombres y mujeres de 25 a 60 años), carecen de antenas utópicas, habitan el mundo de la opinión y pululan en la epidermis de los eventos sociales.
La Universidad Autónoma de Santo Domingo, que trascendió ayer (cómplice, madre acogedora de buenas  causas),  hoy,  desliza su vida en la intrascendencia, el conservadurismo, el miedo y el silencio. Es el ejemplo de un organismo social, que después de haber querido tomar el cielo por asalto, cae en la indiferencia y en reconciliación pasmosa con las circunstancias. Pero no es ella, son  las generaciones que gobiernan su vida, las que la han convertido en una mole de cemento, que no ve, oye,  ni entiende. Las instituciones son lo que los humanos hacen de ellas, si somos grandes, ellas también lo serán, si somos transparentes, esa virtud irrigará positivamente los espacios sociales donde estemos.
Finalmente pregunto, ¿hay esperanza? Sí la hay, y la cifro en lo mejor y más decidido de las tres generaciones que conforman la institución. A ellas apelo, para que pensemos la UASD, inventemos nuevas ideas, sentimientos y prácticas que la renueven, y abran cause definitivo, hacia la nueva vida académica, institucional y ética.
El autor es candidato a la rectoría la UASD,  ex decano de la Facultad de Humanidades y ex director de la Escuela de Filosofía.

https://www.youtube.com/watch?v=X8RjB7mAWKc&feature=share

2.17.2018

Discurso de Rafael Morla

Doctor Enerio Rodríguez Arias
Presidente de la Comisión Electoral de la UASD
Candidatos y candidata a la Rectoría de la UASD
Señores y señoras
Amigos y amigas:
Acudo a este espacio institucional, presidido por la Comisión Electoral, para expresar las ideas de Acción Renovadora Universitaria (ARU), así como las mías, en torno al presente y futuro de la UASD, siempre en el interés de contribuir al cambio, la renovación e innovación de la Academia, a la que he servido, durante más de 30 años, y que ahora, a mucho orgullo aspiro a dirigir durante el periodo 2018-22.
  ¿Qué haré cuando sea Rector de la UASD?
Haré lo pertinente, para convertir en realidad los cambios que conecten con la calidad académica, la transparencia y  el prestigio social. Cada miembro de la familia universitaria andará con la frente erguida, honrado de pertenecer a la Primada de América.
Aglutinaremos  un gran bloque de fuerzas y personalidades académicas,  con  solvencia moral, que contribuyan a su transformación, de cara a los requerimientos de la sociedad dominicana y la dinámica de los conocimientos que se vienen desarrollando en el mundo. Conocer y actuar para renovar la academia es nuestro lema.
Coloco mi mirada en el horizonte de los cambios necesarios, que enmarco en las cuatro transformaciones siguientes: 1. La reforma del entendimiento, 2. La reforma académica, 3. La reforma ética y 4. La reforma gerencial-institucional.
Dando un paso más, proclamo la necesidad  de diseñar un Pacto Académico, que supere el status quo vigente en la UASD (mezcla de orden-desorden),  que a su vez, abra las posibilidades de cambiar las relaciones  UASD-Sociedad, UASD-Estado-Gobierno. Esto supone un diálogo permanente, fluido y transparente, entre esos componentes del desarrollo social dominicano.
Hay que salir del círculo vicioso en que estamos atrapados desde hace 35 años, la sociedad dominicana y el mundo cambiaron, y cuando eso acontece, las universidades, que están insertas en esa realidad, tienen que moverse, y con prisa, porque si no quedan rezagadas, se llenan de impertinencias, obsolescencias, que les impiden cumplir con su razón de ser, es decir, con su visión, misión y valores. Se impone, en consecuencia, una reforma profunda, cero apariencias, que nos prepare para el mundo en que estamos, y que a su vez,  permita asumir sin temor los desafíos del porvenir.
Creo en la crítica, con criterio, y en el derecho innegociable, que tenemos de expresar libremente las ideas,  pero por favor, hagámoslo con fundamento y seriedad, para que el ejercicio de esta práctica le proporcione  a la institución sus efectos benéficos.  No  soy partidario del conformismo, que se adapta a las circunstancias,  y no cuestiona los males internos de la UASD y del país. En ese sentido, milito en las filas del optimismo objetivo, que rechaza  el pesimismo, conducente  al derrotismo y a la mala idea de que la Universidad Autónoma de Santo Domingo no tiene arreglo. Hagamos los cambios nosotros, para que no  lleguen desde fuera.
De aquí mi gran llamado a los que aman la UASD, creen en su viabilidad y su necesidad social, en tanto faro de luz de la nación dominicana, y como el más idóneo medio de promoción y desarrollo social de los sectores más deprimidos de la sociedad. El paréntesis abierto, durante los años 60, no sólo debe continuar, hay que ampliarlo, y para eso es necesario (este es el llamado), pensar la universidad, con el objetivo de renovar las vocaciones y compromisos con la sociedad dominicana, superar sus impertinencias y distorsiones académicas y administrativas, en fin, crear un orden , donde el trabajo creador, la disciplina, el reconocimiento del mérito,  la rendición cuentas y la transparencia ética, atraviesen beneficamente la vida institucional de la UASD.
Una vez electo rector, removeré cielo y tierra para colocar  la Universidad Autónoma de Santo Domingo en la agenda nacional, y lo haré a base de propuestas que contribuyan al desarrollo de la República Dominicana. Naturalmente, primero hay que poner la casa, las cosas y  la cabeza en orden,  tomando las medidas siguientes:

1-       Que los ideales de calidad, transparencia y trabajo constituyan el norte de la UASD.
2-       Aplicar los estatutos y reglamentos como  garantía de orden y disciplina en la institución.
3- Recuperar como ejercicio pertinente y necesario la crítica de los males sociales,  acompañadas de las necesarias propuestas al desarrollo nacional.
4-   Cancelar aquellos que no realicen un servicio útil  y que cobren sin trabajar (asesores, enlaces, conexas, etc.).
5-       Aplicar la baja estudiantil.
6-       Ponerle un límite provisional a las carreras del mercado masificadas.
7-       Propiciar un proceso de acompañamiento y seguimiento a las labores que se realizan en la UASD (docencia, investigación, extensión, conexas, licencias, sabático, contrataciones, y por supuesto el ejercicio de la autoridad).
8-       Prohibir la creación de nuevos centros universitarios y fortalecer los que existen.
9-       Propiciar que la UASD siempre esté abierta cumpliendo con su visión y misión estatutarias.
10-    Sancionar a todos los que cometan actos inmorales y se aparten de la visión y la misión que nos dan razón de ser.
11-    No permitir desórdenes, capuchas  y personas extrañas en el campus    universitario.
12-    Cambiar la percepción que la sociedad dominicana tiene de la UASD.
13-    Fuero y autonomía consciente y responsable.
14-    Consensual con la sociedad y el Estado los cambios necesarios.
15-    Descentralización total de los Centros Regionales.
16-    Llamar a concurso público y contradictorio  los puestos de la UASD.
17-    Prohibir las campañas electorales a destiempo y transparentar el uso de recursos.
18-    Cambiar la forma de elección de las autoridades.

Finalmente, señores y señoras, seré Rector, para que la Primada, fundada en 1538,
en una pequeña isla del Caribe antillano, un día se transforme, gracias al trabajo y
la dedicación de sus hombres y mujeres,  en la Primera de América.
Muchas Gracias,
Rafael Morla
Candidato a Rector 2018-22.
Santo Domingo 15 de febrero, 2018.



11.24.2017

Movimiento universitario presenta al doctor Rafael Morla como candidato a la rectoría de la UASD

Acción Renovadora Universitaria (ARU) presentó hoy la candidatura del doctor Rafael Morla a la Rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, de cara al proceso electoral que culminará con las elecciones del 2018. Morla es un académico de larga data, con conocimiento, experiencia, voluntad y valores, para ocupar el máximo puesto en la jerarquía de la UASD.
Rafael Morla, fue  decano de la Facultad de Humanidades, durante dos periodos, director de la Escuela de Filosofía y actual director de Recursos Humanos  Académicos del alto centro docente, además, ha pertenecido a todas las instancias del co-gobierno universitario, de la asamblea al claustro mayor, y desde el Sub-consejo de Escuela al Consejo Universitario.  Comenzó la carrera docente como monitor, pasando por la condición de profesor ayudante, hasta alcanzar al día de hoy la categoría de profesor titular. 
Es doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, donde se graduó con honores,  y es autor de seis libros sobre temas filosóficos e históricos. Se ha dado a reconocer en el ámbito universitario por suposición crítica sobre la problemática de la UASD, escribiendo decenas de artículos, donde proclama la urgencia de producir cambios profundos que pongan a la Primada de América en condiciones de cumplir con la visión, misión y valores, vigentes en el estatuto orgánico.
Orientado por el lema, “conocer y actuar para renovar la academia”, el proyecto Rafael Morla a la rectoría 2018-2022, busca  aglutinar un gran bloque de fuerzas y personalidades académicas,  que piensen la UASD y coadyuven a su  transformación, de cara a los requerimientos de la sociedad dominicana y la dinámica de los conocimientos que se vienen desarrollando en el mundo.
Los cambios que implementaremos estarán enmarcamos en las cuatro transformaciones siguientes: 1. La reforma del entendimiento, 2. La reforma académica, 3. La reforma ética y 4. La reforma gerencial-institucional.  También proclamamos la necesidad  de diseñar un Pacto Académico, que supere el statu quo vigente en la UASD (mezcla de orden-desorden),  que a su vez, abra las posibilidades de cambiar las relaciones  UASD-Sociedad, UASD-Estado-Gobierno.
Para comenzar a cambiar la UASD proponemos la implementación de los puntos siguientes:
Que los ideales de calidad, transparencia y trabajo constituyan el norte de la UASD, aplicar los estatutos y reglamentos como  garantía de orden y disciplina en la institución, recuperar como ejercicio pertinente y necesario la crítica de los males sociales,  acompañadas de las necesarias propuestas al desarrollo nacional, cancelar aquellos que no  realicen un servicio útil  y que cobren sin trabajar (asesores, enlaces, conexas, etc.) y aplicar la baja estudiantil.
También, ponerle un límite provisional a las carreras del mercado masificadas, propiciar un proceso de acompañamiento y seguimiento a las labores que se realizan en la UASD (docencia, investigación, extensión, conexas, licencias, sabático, contrataciones, y por supuesto el ejercicio de la autoridad), prohibir la creación de nuevos centros universitarios y fortalecer los que existen, propiciar que la UASD siempre esté abierta cumpliendo con su visión y misión estatutarias, expulsar a todos los que cometan actos inmorales y se aparten de la visión y la misión que nos dan razón de ser y no permitir desórdenes, capuchas  y personas extrañas en el campus universitario.
Otros de los puntos a implementar  consisten en, cambiar la percepción que la sociedad dominicana tiene de la UASD, garantizar fuero y autonomía consciente y responsable, consensual con la sociedad y el Estado los cambios necesarios, descentralización total de los Centros Regionales, llamar a concurso público y contradictorio  los puestos de la UASD, prohibir las campañas electorales a destiempo y transparentar el uso de recursos y cambiar la forma de elección de las autoridades.

Por último, llamamos a todos los profesores a que cierren filas alrededor del Proyecto Rafael Morla a la rectoría, una opción que nos conducirá hacia una UASD mejor, abierta, critica, cualificada, trasparente y comprometida con una sociedad dominicana más inclusiva y generadora de más oportunidades para todos.

10.13.2017

¿Qué más quieren de nosotros?



Por Rafael Morla

La muerte violenta de Yuniol, que también es una muerte social, nos llena de tristeza, incertidumbre, dolor,  y muchas interrogantes en torno al futuro de la sociedad dominicana. ¿Hacia dónde nos llevan? ¿Qué más quieren de nosotros?
Se robaron nuestros más caros sueños, acribillaron nuestros valores más queridos, nos quitaron el libre uso del espacio público, los hogares  convertidos en cárceles, vieron cerrar sus puertas, se llenaron de verjas, cámaras, alarmas y guachimanes.
El oro de las entrañas de la tierra patria se lo llevan a otros lares, y las aguas de los ríos y mares, se contaminan más y más, mientras la tala indiscriminada de árboles, amenaza la viabilidad y la sostenibilidad de la nación.
¿Qué más quieren de nosotros? Si ya no estoy seguro en ningún sitio: el hogar, una vez sagrado, fue profanado por la delincuencia, las ciudades, pueblos, y barrios, con sus calles de asfalto y aceras de cemento,  convertidos en  antros del vicio y la delincuencia, hace muchos años que no  son espacios de convivencia y desarrollo armonioso de la vida comunitaria.

Si ya no valemos por lo que somos, y hasta a la propia vida humana, se le ha puesto un precio en el  bajo mundo creado por la alta sociedad, ¿qué más quieren de nosotros?

7.31.2017

El COSTO DE LAS CAMPAÑAS ELECTORALES EN LA UASD

Por Rafael Morla

En la  Universidad Autónoma de Santo Domingo nadie gastaba un centavo para escalar posiciones, siendo el prestigio social y el mérito académico,  construidos sobre la base de un dilatado ejercicio profesional y una  identificación plena con los intereses del pueblo dominicano, las dos condiciones  exigidas por el electorado, para depositar su confianza y  voto a favor de un aspirante a dirigir cualquier puesto de dirección. Había negociaciones políticas,  es cierto, pero nunca se habló de dinero, ni de esa repartición enferma de puestos, que hoy pauta, condiciona y determina el comportamiento de aspirantes y electores.
Dr. Rafael Morla
Junto a los valores académicos, y las cosas buenas  que tiene la UASD, se ha desarrollado un mercado paralelo,  donde todo se compra y se vende, y hasta las personas más honorables y honestas, tienen su precio establecido en la bolsa de los acreedores que pululan en los corrillos universitarios. ¿Qué se compra? ¿Qué se vende? Se compran votos, apoyos, capacidades para atacar,  y derribar moral y socialmente a un competidor peligroso.  
Una parte del mundo uasdiano ha devenido en mercancía, fábula, engaño y mentira. Las primeras víctimas  son los candidatos  a la rectoría que ofrecen al electorado los puestos de la institución, como si fueran de su propiedad, compran candidaturas, con el objetivo de proyectar una supuesta fortaleza, elaboran programas que  no se  cumplen o son abandonados antes del intento, profundizando así los niveles de impertinencia académica e institucional,  sembrando  frustraciones en el alma de la gente y postergando para las calendas griegas los cambios necesarios. En verdad, es el camino transitado los últimos treinta y cinco años, y ya se realizan los ensayos y aprestos electorales que nos conducirán a más de lo mismo, y a  un nuevo matadero institucional a partir del  2018.
Si ayer se trataba de convencer  con ideas, valores y principios, hoy la seducción es  a través del valor de uso de las mercancías, cosas u objetos, que cuidadosamente los buscadores de votos colocan en manos  de los votantes. Botellas de vino, fiestas,  comida,  desayuno y cena, al ser consumidos  segregan una sustancia, que coloca subliminalmente en el cerebro el nombre de los candidatos donadores. Cuanto más invierte un aspirante, mayores son sus posibilidades de triunfo. ¡Dadme cuarenta millones de pesos y te pondré un rector! Expresión hija de los aires mercantilistas que soplan en la UASD del momento. La  aparición de la figura del acreedor es parte del mismo proceso.
Lo que acontece en la universidad es reflejo simplificado de la sociedad del espectáculo, caracterizada por el francés Guy Debord (1967) como la “afirmación de la apariencia” y “la falsa conciencia” o como aquel espacio social donde los sujetos asisten a la pérdida del sentido real de sus vidas, y donde  al final se tornan impotentes para distinguir los medios y fines de la propia existencia. Una prueba de esto, es que el dirigente o autoridad, no establece el necesario correlato entre el accionar de cada día, y las normas de la institución.
Antes llegar a rector o a cualquier puesto de dirección era un medio para promover cambios y transformaciones, hoy, se ha convertido en un negocio donde se invierten millones de pesos, y es de suponer que dicha inversión se  recupera con creces. Es obvio que este  punto es delicado, porque trae consigo muchos males y peligros para la institución, y hasta para la integridad física de las personas que asumen la responsabilidad en estas negociaciones.  No hay que ser demasiado inteligente, para concluir que veinte, treinta y hasta cuarenta millones de pesos que se invierten en largas y costosas campañas electorales, no salen del bolsillo de los candidatos, sino de los maletines de los acreedores. Siendo así, urge cambiar la forma de elección de las autoridades, y ya hay una propuesta de la Comisión de Reforma, que dicho sea de paso deber ser discutida y acogida.
Pero no será suficiente, es necesario al mismo tiempo, un cambio profundo de mentalidad en la gente, que ponga seriamente en peligro la cultura del dominicano, que siempre vive esperando que le den comida, que le hagan fiesta, que le compren el voto, que le hagan favores, para luego hipotecar su libertad y perder toda posibilidad de realizar una elección libre. Nadie va a la actividad de un candidato si no hay comida y bebida, en fin, sino  organiza innumerables  festines o banquetes, a lo largo del territorio nacional, en que se manifiesta la noble, siempre necesaria, misión académica de la UASD. ¿Qué consecuencias trae este comportamiento de los  electores, que por lo general son profesores y profesoras? El encarecimiento de las campañas, y por consiguiente la necesidad de los financistas.
Electores, si queremos que la UASD comience a cambiar, no aceptemos falsas promesas,  comidas,  festines y  los puestos de la universidad que deben ser llamados a concurso.  Si aún, sabiendo esto, insistimos en la necesidad de degustar una copa de vino, que cada cual pague el costo de lo consumido.  Así, seremos más libres, y comenzaremos a pensar seriamente en la posibilidad de que la Universidad Autónoma de Santo Domingo, además de primada de América, un día llegue a ser  la primera en calidad académica.
El autor es profesor de la Escuela de filosofía y ex decano de la Facultad de Humanidades.
Santo Domingo, 31de junio, 2017.
https://ssl.gstatic.com/ui/v1/icons/mail/images/cleardot.gif


6.28.2017

La UASD, Odebrecht y el Movimiento Verde

Por Rafael Morla
Ex decano de la UASD

El caso Odebrecht no tiene precedentes en la historia de Hispanoamérica, se trata de una verdadera red  creada para el tráfico de influencias,  encarecer el costo de las infraestructuras construidas en nuestros países y recibir sobornos para la adjudicación de obras, al margen de todo proceso de licitación y transparencia.   
En la sociedad todo está relacionado: una estafa, un engaño, y un soborno, traen  consecuencias económicas, políticas, sociales y morales,  directamente proporcionales  a su envergadura,  de ahí que el referido escándalo,  por su dimensión,  significado y proyección,  haya  dislocado la vida social de los  países involucrados. 
El dinero así obtenido, sirvió para financiar campañas electorales,  comprar y mover voluntades sociales y políticas, a fin de perpetuar en el poder a un  grupo de políticos corruptos y corruptores, que aprovechando la debilidad institucional de los países en cuestión, sobrepasaron los límites,  y dieron una especie de palo acechado a estos pueblos de América, siempre necesitados de recursos para invertirlos en educación, salud y otras expresiones del desarrollo social humano.
Doctor Rafael Morla
República dominicana, para vergüenza  y escarnio, estuvo a la  delantera, mostrando al mundo su decadente moral social, la carencia de escrúpulos de la clase política nacional, y las debilidades de sus instituciones republicanas. He recordado, en medio de  este escándalo que lacera profundamente el ser dominicano, la figura señera de don Américo Lugo, que al  ver las debilidades de la nación de sus días, solía plantear la tesis, de que aún no reuníamos los requisitos de una verdadera República.
¿Cuánta razón tenía este patriota extraordinario?
En el libro Modernidad, postmodernidad  y valores (2001), mostré mi preocupación profunda por  la crisis de valores existente en el país de entonces, 16 años después las cosas no han hecho más que empeorar, por lo que entiendo necesario un profundo movimiento de regeneración, a fin de revertir el creciente  proceso de deterioro del tejido económico, político, social y moral de la Nación dominicana.
Como dice el refrán, “no hay mal que por bien no venga”, el destape y conocimiento del llamado caso Odebrecht, entre otros, han puesto en movimiento la opinión nacional que reclama justicia y castigo para los culpables, así como la devolución de  los bienes sustraídos al pueblo, su legítimo dueño, para que sean invertidos en el pago de una porción  mínima, en relación con la cuantiosa deuda social contraída con los desposeídos y excluidos de todo bien social en esta tierra dominicana.
Esos reclamos justicieros, contra todo pronóstico, vienen siendo empujados por el Movimiento Verde, símbolo de la esperanza nacional, en tiempos de crisis y caída del proyecto humano de vida. ¿A cuáles males apunta el Movimiento Verde?  A la sustracción de los bienes públicos,  la falta de transparencia e institucionalidad, al clientelismo y el nepotismo, la impunidad y la injusticia. ¿Qué relación guardan las demandas de este movimiento, con los problemas que tiene que resolver la UASD para su  relanzamiento y demás requerimientos de mejoras y cambios?
Para nadie es secreto que los candidatos a la rectoría en la UASD gastan cantidades exorbitantes de dinero en las campañas que realizan cada periodo electoral, y todo el mundo se plantea  interrogantes al respecto, a saber: ¿De dónde sale ese dinero? ¿Quién o quiénes lo proporcionan? ¿Cómo retorna al acreedor el costo financiero de la inversión realizada? Esto acontece realmente, pero se desliza hacia ámbitos oscuros, peligrosos y misteriosos, en un intento como todo lo inmoral e injusto por borrar sus huellas.
Con este sólo hecho,  aunque no existiera ningún otro, que atraviesa transversalmente la vida moral e institucional de la UASD, y que por demás,  trae  clientelismo, favoritismo y  mediocridad, es suficiente para que la universidad esté cuestionada, y su misión y valores permanentemente relegados y olvidados. Cuando la corrupción nos hace perder la razón y la lógica, los principios se van a pique y el proyecto social de vida se desvanece.
En mi opinión,  las autoridades de la UASD, y sobre todo los candidatos a la rectoría, no pueden ser indiferentes a los reclamos del Movimiento Verde, porque se trata de reclamos de la sociedad dominicana, la misma que desde hace 35 años, viene reclamando cambios significativos, que contribuyan a elevar la calidad del quehacer institucional y académico de la más antigua universidad del nuevo mundo.  Lo que se reclama afuera, salvo pequeños ajustes, podría ser reivindicado a lo interno, por las diversas fuerzas y personalidades, que vienen levantando su voz a favor de cambios importantes, que van desde elevación de los niveles de competitividad,  la ética del comportamiento y la gerencia, hasta asuntos de orden institucional, que permitan la asunción de una autonomía responsable.
Los que amamos la UASD de verdad, los agradecidos, sabemos que nuestra academia no está tan mal como dicen sus permanentes detractores, aunque es de sabio reconocer, que no estamos todo lo bien que queremos, nos  merecemos  y debemos  estar. Entonces, pongamos los oídos en los reclamos del pueblo, diseñemos un nuevo acuerdo, asumamos la responsabilidad por los cambios necesarios,  hagamos ahora lo que hay que hacer, y no esperemos que se genere un Movimiento Verde o de cualquier otro color, que marche sobre nosotros.
El autor  es profesor de filosofía y ex decano de la Facultad de Humanidades de la UASD
Santo Domingo, 25 de junio del año 2017.


3.09.2017

Día Internacional de la Mujer

En Día Internacional de la Mujer

¿Qué se puede esperar?. Sobre todo que haya más igualdad entre el hombre y la mujer, que la propia sociedad propicie espacios de inclusión para las mujeres, que ellas mismas sean educadas para que no le transmitan el machismo al niño que sale de su vientre, o el hembrismo, sin más, a las niñas.
La integración de la mujer es vertiginosa, y muestro mi alegría y satisfacción en este día tan especial, pero hay que generar instancias sociales, que posibiliten la comprensión de los propios procesos de integración de la mujer, por parte del hombre, que sigue valorando y tratando la mujer a la vieja usanza, como si nada hubiera pasado en los últimos 30 años. 
Educar al hombre para sea un ser humano, no un macho, que rivaliza con la mujer, la manipula, la usa, constituye para mí un elemento clave del desarrollo social de nuestros tiempos, porque no puede haber mujer liberada, empoderada, dueña y responsable de sí, mientras existan padrotes, con cerebros genitales, que recelan del avance del ser que tienen al lado, en vez de integrarla con entusiasmo al desarrollo del proyecto común de vida. 
Mis felicitaciones, y cuenten conmigo.