2.06.2011

Una Respuesta necesaria


Una Respuesta necesaria

Contra la mentira y el ocultamiento

Error, craso error, no oculten la verdad, la cual a ustedes nunca les interesa, como sofistas de la tercera generación que son, yo Rafael Morla, actual y próximo decano de Facultad de Humanidades, graduado con honores en la Universidad Complutense de Madrid, que he publicado cuatro libros, y que en marzo próximo publicaré el quinto, con el auspicio del Archivo General de la Nación, le invito a que ponderen su candidato, a que no me ataquen, ni en mi persona, ni en mis valores, ni en mi trayectoria, porque ninguno de ustedes tiene más méritos que yo, ni es más honesto, ni ha aportado más a la institución.

Compañero Eulogio, Flete y Valdez, den la cara, no se oculten, defiendan, su candidato a decano, porque de eso se trata, lo que sucede es que es un hueso duro de roer, y no hay nada que ponderar, ni cosas buenas que mostrar. Siempre lo he dicho, cuando un candidato no tiene méritos, termina por atacar al adversario.

Granjearía votos para su candidato, presentar una lista de las actividades realizadas, durante 6 años al frente de la Escuela de Psicología, mencionar los grados académicos obtenidos, los libros publicados, su trayectoria académica en general, y por último, una lista de los trabajos que tiene en el Estado dominicano.

No hay problemas, apoyen al candidato que quieran, es su derecho, pero no hablen mentiras, que no conduce a nada bueno. Les toleré su intento de dividir la Escuela de Filosofía, sus afanes por enfrentarme a mi propia generación, y sus pequeñeces, resabios e inconformidades, pero ya está bueno.

Busquen las reservas positivas que dormitan en su ser, y láncela a la comunidad, a través del mundo virtual, que ustedes tan magníficamente han sabido explotar, pero no se diluyan en pequeñeces, no inventen enemigos, ni llenen su alma de resabios.

Por ahora, es el hermano que habla al otro hermano, por si quiere escuchar, pero si no escucha, lo quiero y lo valoro por igual.

Rafael Morla.

Nota: Espero que el amigo Eulogio Silverio, que me retiró del espacio virtual, publique este texto como parte de mi derecho a réplica.